Cuando haya levado, la volvemos a amasar un poco y la dividimos en porciones de 50 gramos cada una para que todos los bollos non salgan del mismo tamaño. Les damos la forma que más nos guste, redondos, alargados… y los colocamos en la bandeja de horno forrada con papel de hornear. Cuando los tengamos todos listos, volvemos a tapar con un paño y dejamos reposar otra hora para que nuestros bollos se hinchen.