¡Aquí estoy de nuevo! Hoy vamos a hacer el bizcocho de toda la vida, el de casa, rápido y fácil para cualquier ocasión. En este caso le vamos a dar un toque divertido y… ¡¡lo haremos de colores!!
Precalentamos el horno a 180 grados con calor por arriba y por abajo.
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En un bol mezclamos todos los ingredientes: el yogurt, los huevos, la harina, el azúcar, el aceite, la levadura.
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Con la batidora mezclamos todos los ingredientes hasta que estén bien integrados.
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Una vez que tenemos nuestra masa, la repartimos en varios recipientes, yo he utilizado vasos de plástico. Añadimos a cada vasito el colorante de un color y mezclamos bien hasta que la masa esté coloreada totalmente. Yo lo he hecho con colorante rojo, verde, azul y amarillo, pero podéis usar más colores o incluso uno o dos, ¡os lo dejo a vuestra creatividad!
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En un molde previamente aceitado y enharinado, vertemos nuestra masa. Echaremos la masa de nuestros vasos en el molde de uno en uno, incluso con movimientos envolventes para que los colores se mezclen y aparezcan formas. Metemos al horno a 180 grados.
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En 45 minutos nuestro bizcocho estará listo (ya sabéis que cada horno es un mundo, así que no os confiéis, id vigilándolo). Podemos utilizar nuestro truquillo para saber si está hecho: introducimos un palillo en el centro del bizcocho, si sale limpio, estará bien cocido y listo para sacar.
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Podéis decorarlo si queréis, a vuestra elección.
Dejamos enfriar y… ¡ya podemos devorarlo! ¡De este no quedaron ni las migas!