La primera receta que empecé a hacer antes de que descubriese que me apasiona la repostería, fueron magdalenas, así que hoy preparamos unas de nata que están buenísimas y ¡os sorprenderá su intenso sabor!
Derretimos la mantequilla en el microondas. Mientras se templa, batimos los huevos con el azúcar y la ralladura de naranja. Debemos batir esta mezcla hasta que aumente su volumen y se convierta en una crema suave.
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Mientras batimos, añadimos la nata y la mantequilla, que previamente hemos derretido, en forma de hilo. Por último, tamizamos la harina y la levadura para que no se formen grumos y mezclamos a velocidad fuerte durante unos minutos.
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Vertemos la masa en las cápsulas de magdalena y las metemos en la nevera durante media hora más o menos.
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Con el horno previamente precalentado a 200 grados, horneamos las magdalenas a esa temperatura durante 10 minutos y después bajamos la temperatura a 180 grados durante 5 minutos más. Cuando estén doradas, comprobamos que están hechas introduciendo un palillo y si sale limpio podemos sacarlas del horno y ponerlas a enfriar en una rejilla.
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Podemos guardarlas en una bolsa bien cerrada o en una lata hermética y aguantarán sin problemas.
¡Ya tenemos nuestro desayuno o merienda perfecta para toda la semana!