¡¡Hola a tod@s de nuevo!! Vuelvo con nueva imagen y vamos a inaugurarla con una receta que me encanta, el famoso pastel de queso japonés, tan cremoso y ligero. ¡Apuntad los pasos que no os vais a poder resistir a hacerlo!
Precalentamos, como siempre el horono a 150 grados con calor por arriba y por abajo.
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Separamos las claras de las yemas.
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Mezclamos en un bol las yemas, la leche, el queso crema, la harina tamizada y el zumo y la ralladura de limón, hasta obtener una masa homogénea.
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Por otro lado montamos las claras, podéis utilizar unas varillas eléctricas y si no tenéis, podéis hacerlo a mano aunque os costará un poco más de tiempo y esfuerzo. A medida que vamos montando, añadimos el azúcar y estarán listas cuando obtengamos el punto de nieve.
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Ahora añadimos las claras montadas a la mezcla anterior realizando movimientos envolventes para que las claras no se bajen. Cuando se hayan integrado totalmente, nuestra masa para el pastel estará lista.
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Cogemos un molde redondo desmondable, si no es muy alto, es recomendable que lo forréis con papel de horno haciéndole las paredes más altas porque en el horno crece bastante y así evitamos que se nos sobre.
Vertemos la masa en el molde y lo metemos en el horno.
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Lo tendremos 40 minutos a 140 grados y después lo bajaremos a 120 grados durante 20 minutos más.
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Sacamos del horno y dejamos que enfríe un poco para desmoldar, recordad que es un pastel un tanto delicado.
¡¡Y lo tenemos listo para disfrutar!! ¡Os animo a que lo hagáis, seguro que os encanta!