¡Hola de nuevo! Vuelvo con una receta que os va a encantar, un bizcocho básico, de los que hacen nuestras madres y abuelas. Muy sencillo para desayunar, por ejemplo, todas las mañanas. ¡No tenéis escusa para intentarlo!
Precalentamiento el horno a 180 grados con calor por arriba y por abajo.
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Mezclamos todos los ingredientes en un bol, el yogur puede ser del sabor que queráis, yo en este caso lo he utilizado natural pero con cualquier sabor queda estupendo.
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El chorrito de vino dulce le da un sabor especial, pero si no os gusta, ralladura de limón o de naranja también le queda ideal.
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Separamos la mitad de la masa en otro bol y le añadimos el caco en polvo y mezclamos, con una cuchara o cuchara y media sopera tendremos bastante. Ya tenemos los dos colores.
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Engrasamos el molde en el que lo vamos a hornear. Yo le unto aceite por todas las caras y después le espolvoreo harina, así no se pega a la hora de desmoldar. Echamos las masas alternativamente y movemos con un cuchillo haciendo formas para que los colores se mezclen.
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Lo metemos al horno a 180 grados durante 30 o 40 minutos. Ya sabéis que depende de nuestro horno. Para saber si está listo podeis introducir un palito hasta que salga limpio.
Y…ya veis, un fantástico bizcocho, esponjoso y sabroso en un periquete!!
¡¡Espero que os haya gustado!!